Bienvenidas a #leborgabalabrightwomen, una nueva serie de entrevistas donde cada mes os presentaremos a una mujer que nos inspira. Empezamos con mucha ilusión entrevistando a Natalia Lopez, fundadora de Vajillas de Ultramar, un atelier de artesanía en el que crea piezas únicas junto a su socia.

Hablamos de su trayectoria y de lo que siente cuando viste una prenda Lebor Gabala.

Empezaste como bailarina, ¿qué es lo que te llamaba la atención de este arte?

Desde muy pequeña siempre andaba saltando, bailando y haciendo piruetas. Me llamaban la “pulga atómica”. Supongo que empezar a bailar fue un paso evidente.

Después del baile, vino el modelaje, ¿cómo surgió?

Después de mis estudios de danza entré a formar parte del elenco del Ballet de Zaragoza, que fue una etapa maravillosa de mi vida. Pero en el último año que estuve en la compañía, por casualidades de la vida, hice algún desfile de moda local. Y de ahí surgió alguna pequeña campaña publicitaria que compaginaba con mi trabajo. Con la mala suerte o buena, nunca se sabe por qué pasan las cosas, tuve una pequeña lesión en el tobillo izquierdo que arrastré durante años y me hizo coger mucha inseguridad en el escenario. Así que mientras la danza iba bajando, la moda iba subiendo. Y un día decidí hacer las maletas e irme a Madrid… al mes las volví a hacer, pero para irme a Tokio con mi primer contrato de modelo y de ahí hasta estos días.

¿Cómo crees que te han influido estas experiencias en el extranjero? ¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a Tokio?

El vivir fuera me ha dado, por un lado, valorar muchísimo lo que tengo y, a la vez, darme cuenta de todo lo bueno que hay fuera. Suena a contradicción, pero es así. Creo que hay que amar lo que eres y de dónde vienes pero sin creerte que es, ni lo único, ni lo mejor. Porque no, no lo es.

Tokio fue muy montaña rusa… llegué sin hablar una palabra de inglés y sin conocer a nadie. Fui para un mes, pero me acabe quedando 4. Es un país maravilloso, lleno de contrastes y verdaderamente sorprendente. Allí me lo pasé muy bien, pero también lloré mucho. Bueno… tengo que decir que durante mi carrera también he llorado mucho.

¿Alguna anécdota de esa época que recuerdes por algo en especial?

Millones de anécdotas, lugares, vivencias, amigos… la moda me ha dado mucho.

En 2014 emprendiste tu proyecto personal, Vajillas de Ultramar, ¿cómo nació?

Después de vivir 14 años en Nueva York, decidí regresar a Madrid donde dejé por motivos personales aparcada por un ratito mi carrera como modelo. Tuve dos hijos y a la vez fue naciendo la necesidad de crear algo nuevo. Junto a mi prima, amiga y ahora socia, Mariajo, decidimos apostar por algo que siempre nos había entusiasmado a las dos: la decoración.

 

 

¿Cómo es la colaboración entre vosotras? ¿Qué aporta cada una?

La separación de tareas no está muy marcada entre nosotras. Solemos colaborar en casi todo o a veces la una hace la tarea que normalmente suele hacer la otra. Tenemos mucha sintonía en casi todos los aspectos que atañen a la empresa, desde el diseño de las piezas y colecciones, hasta en cómo queremos que sea nuestra vida personal compaginada con la laboral.

¿Cuál es el valor añadido de vuestro atelier?

Nuestro valor añadido es nuestro producto. Un producto sencillo, sofisticado a la par que orgánico. Creo sinceramente que nuestras piezas son un fondo de armario de las que no te cansas.

Habéis diseñado una colección para el Museo Thyssen-Bornemisza inspirada en la obra de Alfred Sisley, “La inundación de Port-Marly”. ¿Cómo surgió el proyecto?, ¿cómo ha sido el proceso creativo?

El proyecto surgió a través de la responsable de tienda Ana Cela que conocía nuestras piezas y quería tener algo de ellas en la tienda del museo. Curiosamente por nuestras mentes andaba la idea de hacer una colección con nubes y ahí llegó Ana comentándonos que querían hacer una colección inspirada en los cielos de Alfred Sisley.

A veces tenemos la sensación de que el imaginario colectivo es tan fuerte que te atrapa sin que tú lo sepas.

 

 

Las piezas de una vajilla son vuestra forma de expresión artística, ¿qué es lo que queréis transmitir?

A mí me gustaría transmitir calma, bienestar y amor.

La mayor parte de tu trayectoria está asociada al mundo creativo, ¿dónde encuentras tu mayor inspiración? ¿Tienes alguna rutina?

La verdad es que no y tampoco me considero una persona muy creativa. Lo que sí me gusta mucho es observar… y en eso sí que creo que soy buena. Observo bien.

Sigues nuestra marca desde hace varias temporadas, ¿cómo te hacen sentir nuestras prendas?

Las prendas de Lebor Gabala sientan bien, tienen la mezcla perfecta de modernidad y clasicismo unidas a una calidad excelente. Son como nuestras piezas… ¡un preciado fondo de armario!

En la portada, Natalia viste un cárdigan de nuestra colección «El mar, SS20»

Instagram de Natalia Lopez: @natalialopez_____

Instagram de Vajillas de Ultramar: @vajillasdeultramar